25 oct. 2010

Efectos de la coerción política en la economía argentina

     A mediados de 1942 se pudieron sentir  en la economía argentina los efectos de la política de coerción impuesta desde el  Estado norteamericano. La falta de bodegas había reducido la importación de artículos manufacturados. Los hundimientos realizados por los submarinos destruían cargamentos de hojalata, caucho crudo, papel para diarios, hierro y acero. La escasez de papel para diarios había reducido a la mitad el tamaño de los grandes diarios porteños. Las casas y locales para oficinas sufrían la falta de combustible. El aumento de los costos de los artículos importados y nacionales incidía negativamente en el nivel de vida.
    Norteamerica continuaba con la censura pública a la Argentina y Chile por la persistencia en sus actitudes de neutralidad y la falta de medidas en contra de la propaganda y las actividades de los agentes del Eje.
Reclamaba por el hecho de que algunos diarios, estaciones de radio y editoriales fueran centros de diseminación de propaganda totalitaria y operaran abiertamente. Mencionaba las telecomunicacio nes con los países del Eje.   El 8 de julio, el embajador Armour volvió a protestar ante el presidente Castillo por la decepcionante actitud de la Argentina ante las resoluciones tomadas en la Conferencia de Río. Castillo insistió en que la posición del país era proaliada, pero sostuvo que su gobierno no rompería relaciones con el Eje. Aparte de esto, brindaría la mayor colaboración.
    El 8 de octubre de 1942, el subsecretario Welles dio una controvertida conferencia ante el Consejo Nacional de Comercio Exterior de Boston, en que fue muy crítico de la Argentina y Chile. La embajada argentina en Washington inmediatamente hizo saber el extremo desagrado con que el gobierno argentino había recibido el discurso. Señaló además que las afirmaciones estaban en abierta contradicción con la realidad del estado de las relaciones de la Argentina con los Estados Unidos y los demás países americanos. Asimismo protestó por los términos generales e imprecisos utilizados, que no especificaban casos y que hacían difícil al gobierno argentino responder. Desde el punto de vista argentino, era difícil entender el motivo por el cual el hundimiento de barcos era atribuido a informes enviados desde la Argentina.
El 22 de octubre, enviaba el gobierno norteamericano en  borrador de una extensa nota, que proponía presentar al gobierno argentino.  El memo, que fue aprobado con pocos cambios, señalaba que había por lo menos cuatro grupos de agentes de espionaje trabajando en la Argentina. Afirmaba que Brasil había sido el centro de espionaje del Eje en la región, pero las restricciones en ese país habían terminado con la organización. Mencionaba también que los alemanes usaban correos en barcos españoles y de otros países neutrales, la valija diplomática y las facilidades del correo ordinario para transmitir información entre Estados Unidos y Sudamérica. Desde Sudamérica la información era transmitida por radios clandestinas al Alto Mando alemán.  
El memo hacía referencia a los ciudadanos de los países sudamericanos que cooperaban en las transmisiones, y al soborno de la policía y otros funcionarios del gobierno. Mencionaba también que algunos de los más importantes agentes tenían status diplomático o eran agregados a las embajadas alemanas. La información enviada por estos canales incluía arribo y salida de barcos, información política, movimiento de equipo militar dentro del continente, detalles sobre la defensa hemisférica, el canal de Panamá, etc. Además de una lista de treinta y tres miembros de los grupos de espionaje, el documento contenía copias de algunos de los mensajes enviados por estos grupos a través de transmisores de radio clandestinos.  
    El secretario Hull decidió transmitir al gobierno argentino sus revelaciones sobre la propaganda y el espionaje nazis dirigidos desde Buenos Aires.
    Ante la intensa presión diplomática de Washington, el gobierno argentino decidió tomar algunas medidas que distendieran un poco la situación bilateral. Puso freno a las actividades de los represen tantes del Eje y estados satélites que pudieran perjudicar la seguridad de las repúblicas americanas. En diciembre, los tribunales federales otorgaron prioridad a los cargos judiciales acumulados contra 38 presuntos espías del Eje, incluyendo entre ellos a varios diplomáticos alemanes. Otra medida conciliatoria de las autoridades de Buenos Aires fue la de permitir una gran concentración pública para rendir "homenaje a Roosevelt" el día de la conmemoración del ataque japonés a Pearl Harbor. Finalmente, en enero de 1943, el gobierno argentino resolvió declarar persona non grata al agregado naval alemán.

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