4 jun. 2011

Fundamentos a nuestro Proyecto "Sobre las huellas del Infierno"

      Vivimos en 9 de Abril, es una ciudad del Partido de Esteban Echeverría, provincia de Buenos Aires, Argentina. La ciudad, antes llamada Villa Transradio, se encuentra a ambos lados de la Ruta Prov 4. Contaba con 40.656 habitantes según el último censo nacional de 2001. Asentadas importantes industrias manufactureras sobre la carretera RP 4.
Vivimos en una zona de trabajadores de la industria, una zona de desarrollo industrial  ya en la década de los 20, cuando se  transforma en centro de comunicaciones, al instalarse, el año 1923, la Transradio Internacional S-A, primera compañía de radiocomunicaciones en el país. La empresa Transradio estaba formada por capitales argentinos y las empresas "Telefunken" de Alemania, "Wireless Telegraph Co." de Inglaterra, "Societé Française Radioéléctrique" de Francia y "Radiocomunica -tions of America" de los EEUU  En el amplio edificio funcionaban dos transmisores de onda larga, el primer transmisor de onda corta de América del Sur, el transmisor construido por RCAVictor en Buenos Aires de mayor potencia en hemisferio Occidental.  Los  servicios abarcaban todo lo conocido en radiocomunicación desde comunicaciones con los barcos en altamar hasta mediciones de frecuencias para las estaciones locales de radiodifusión permitiendo las comunicaciones transmitidas y recibidas entre Buenos Aires y Europa y Buenos Aires y Estados Unidos. La planta fue la primera gran industria que dio trabajo a nuestros obreros.
 Empieza Estados Unidos  la coerción  cuando la Argentina no cumplió con la ruptura de relaciones con las naciones del Eje, intentando seguir una línea de estricta neutralidad. La prensa norteamericana exigía un cambio en las políticas del presidente Castillo o un cambio de gobierno en la Argentina. Se  realiza un boicot económico contra la Argentina, que se extendió desde febrero de 1942 hasta 1949. Estados Unidos trató de cortar las telecomunicaciones entre la Argentina y el Eje, dando órdenes a la empresa que proveía el servicio, Transradio International Argentina,  de interrumpir sus operaciones pero no lo pudo hacer porque  operaba con una licencia otorgada por el gobierno argentino.  Allí comienza el final-
El gobierno de Castillo cayó por un alzamiento militar en junio de 1943 siendo recibido este golpe  con satisfacción por las autoridades del Departamento de Estado, quienes inicialmente identificaron este cambio político como un corolario de la exitosa presión diplomático-económica norteamericana.
Es Transradio Internacional S-A una de las empresas en que el Banco Nacional de Desarrollo poseía acciones y había quebrado sin que del juicio concursal resultara dividendo alguno para los accionistas. La inversión se juzgó irrecuperable se la incluyó  entre aquellas privatizadas o liquidadas.
Vivimos donde la política de anteriores gobiernos municipales, incorporados como civiles a la función de gobierno, no implicó una apertura electoralista ni cambio de  orientación filosófica del Proceso, sino, abrió  la oportunidad de participación real y efectiva y para ello seleccionó hombres de la civilidad como el  comisionado civil (intendente) puesto en funciones  en Esteban Echeverría por la Dictadura.
Desde la irrupción de la junta militar en marzo de 1976, en Argentina se puso en marcha un modelo económico que modificó estructuralmente el sistema nacional que no dejó afuera a 9 de Abril. La política económica del Proceso hirió de muerte a la industria nacional, que al momento de producirse el golpe atravesaba un momento auspicioso. La política cambiaria y la apertura económica provocaron un inusitado aumento en la importación de bienes finales, haciendo que numerosas empresas locales quebraran o importaran los productos que otrora fabricaban
No sabemos cuándo Transradio Internacional S-A pasó a ser Centro de detención clandestina escribiendo otra página de horror en nuestra historia…pero vamos a escuchar las voces del pasado.
La dictadura de 1976 completó y profundizó el esquema de persecución y exterminio que comenzara sistemáticamente con la Triple A, liderada por López Rega.
. La "desaparición" fue la fórmula más siniestra de la "guerra sucia": el "objetivo" era secuestrado por un comando paramilitar donde, convertido en un número y sin ninguna garantía legal, quedaba a merced de sus captores. La desaparición de personas fue una acción planificada con anticipación, estableciéndose los métodos por los cuales llevarlo a la práctica: arrojando a los "desaparecidos" al Río de la Plata desde aviones o helicópteros militares y en fosas comunes; fusilamientos y ocultamiento de cadáveres, sin ningún tipo de identificación.
Todos estaban incluidos en la categoría de "enemigos de la nación”
Se levantaron centros clandestinos de detención y torturas verdaderos laboratorios del horror donde se  detenía, se torturaba y se asesinaba a personas. Se encontraban en el propio centro de las ciudades del país, con nombres tristemente famosos, como la ESMA, el Vesubio, El Garaje Olimpo,
 El Pozo de Banfield o La Perla. Existieron 340 distribuidos por todo el territorio. Locales civiles, dependencias policiales o de las propias fuerzas armadas fueron acondicionados para funcionar como centros clandestinos. Estas cárceles clandestinas tenían una estructura similar: una zona dedicada a los interrogatorios y tortura, y otra, donde permanecían los secuestrados. Ser secuestrado o "chupado", según la jerga represora, significaba ser fusilado o ser arrojado al río desde un avión o helicóptero.

Caso Transradio Internacional


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